Ejecuciones, voyeurs, cineastas aficionados

Hoy no quiero hablar de la Justicia en Irán -tengo intención de hacerlo en otra ocasión. Lo que quiero es plantear la siguiente pregunta: ¿Por qué la gente no sólo asiste a las ejecuciones públicas sino que guarda un recuerdo de ellas con sus cámaras y videocámaras?
Que en el vecino Irak se grabara con un teléfono móvil la muerte de Sadam Hussein en la horca puedo llegar a entenderlo, al fin y al cabo se trataba de los últimos instantes de vida de quien gobernó al país durante años con mano férrea. Sin embargo, por más que lo pienso no encuentro explicación alguna al gusto por guardar testimonio gráfico de la muerte de gente corriente.
No me imagino a los autores de las grabaciones invitando a sus amigos a tomar el té al tiempo que les muestran, satisfechos, su trabajo, como si se tratara del vídeo de su boda o del de las últimas vacaciones familiares en el Benidorm iraní de turno; luego, tendrá que ser por alguna otra razón que se me escapa.
De lo que sí estoy seguro es de que, tarde o temprano, si hay vídeo, éste llegará a YouTube.
La oposición iraní utilizará entonces las imágenes para incidir en lo injusto de un régimen contra el que combaten y los afines al gobierno aplaudirán la mayor difusión de los escarmientos disuasorios por los que apuestan los ayatolás. Para la mayoría de nosotros, simples espectadores, será la constatación de una bárbara costumbre que se sigue aplicando en una bárbara tierra.
Al ver las imágenes de las ejecuciones aún me indigno más cuando poco o nada se dice de quienes acabamos de ver morir. En la mayoría de los casos no conocemos ni sus nombres, ni sus historias, ni el porqué han sido ejecutados. Se nos muestran como simples trozos de carne sin vida, simples imágenes que una vez alguien, sin saber yo por qué, decidió capturar.
Que en el vecino Irak se grabara con un teléfono móvil la muerte de Sadam Hussein en la horca puedo llegar a entenderlo, al fin y al cabo se trataba de los últimos instantes de vida de quien gobernó al país durante años con mano férrea. Sin embargo, por más que lo pienso no encuentro explicación alguna al gusto por guardar testimonio gráfico de la muerte de gente corriente.
No me imagino a los autores de las grabaciones invitando a sus amigos a tomar el té al tiempo que les muestran, satisfechos, su trabajo, como si se tratara del vídeo de su boda o del de las últimas vacaciones familiares en el Benidorm iraní de turno; luego, tendrá que ser por alguna otra razón que se me escapa.
De lo que sí estoy seguro es de que, tarde o temprano, si hay vídeo, éste llegará a YouTube.
La oposición iraní utilizará entonces las imágenes para incidir en lo injusto de un régimen contra el que combaten y los afines al gobierno aplaudirán la mayor difusión de los escarmientos disuasorios por los que apuestan los ayatolás. Para la mayoría de nosotros, simples espectadores, será la constatación de una bárbara costumbre que se sigue aplicando en una bárbara tierra.
Al ver las imágenes de las ejecuciones aún me indigno más cuando poco o nada se dice de quienes acabamos de ver morir. En la mayoría de los casos no conocemos ni sus nombres, ni sus historias, ni el porqué han sido ejecutados. Se nos muestran como simples trozos de carne sin vida, simples imágenes que una vez alguien, sin saber yo por qué, decidió capturar.
En YouTube hay donde elegir sin necesidad de buscar demasiado:
-Lapidaciones, http://www.apostatesofislam.com/media/stoning.htm#video
-Ahorcamientos, http://youtube.com/watch?v=xw2fS39r_l4
-Disparos, http://youtube.com/watch?v=mmeE0yBU7aM
-Ahorcamientos, http://youtube.com/watch?v=xw2fS39r_l4
-Disparos, http://youtube.com/watch?v=mmeE0yBU7aM
PD: Me voy de vacaciones una semana