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jueves, 31 de enero de 2008

Los medios, esclavos de lo banal

Una entrevista a toda una Nobel de la Paz como Shirin Ebadi tiene mucho menos tirón que la historia de un niñato 'abofeteable' que monta en su casa una fiesta de órdago aprovechando la ausencia de sus padres.
Está más que comprobado que las informaciones chorras nos llaman más la atención (¿qué enlace de los dos anteriores hemos pinchado primero?).
Las empresas de comunicación venden su alma al diablo con tal de conseguir audiencia. ¡Lo de los informativos de televisión ya no tiene nombre, todos ellos sembrados de cadáveres y de estupideces!
El conflicto keniano, por poner un ejemplo, no tendría cabida en parte alguna a no ser por esas imágenes bárbaras de linchamientos de pobres indefensos, con machetes, piedras o piras, que de vez en cuando nos ofrece. ¡La imagen es una tirana!
No es que vaya de espléndido, a mí también me gusta comer en McDonald de vez en cuando. Eso sí, da un pelín de rabia constatar que vivimos dentro de la dictadura de lo banal.
¡Somos 'tomateros'!, mal que me pese.
Internet no está lleno ni de 'ciberdemócratas' ni de 'ciudadanos 2.0', tal y como auguran mis queridos y odiados gurús del medio (¿para qué un debate electoral en la Red?); de lo que está plagado es de onanistas (de cuerpo y alma).
Las historias que dan 'clicks' son las de este tipo:
-Electrocuta a su esposa mientras le hacía el amor >>
-En un restaurante indio se come entre los muertos >>
-Roban el corazón incorrupto de un fraile argentino en proceso de beatificación >>


martes, 31 de julio de 2007

Vargas Llosa y la justicia lectora

Conforme voy cogiendo confianza, expongo con más facilidad algunas de mis intimidades, incluso a riesgo de incurrir en lo soez, que es un término que he visto escrito y que he oído muchas veces en la última semana.
Un amigo músico italiano me contaba que se llevaba su guitarra al cuarto de baño para aprovechar los tiempos muertos. Yo, como lector empedernido y no sobrado de minutos precisamente, hago lo propio con las lecturas que tengo entre manos.
En la mayoría de las ocasiones me ha sabido mal estar leyendo un buen artículo o un gran libro en tales condiciones -ruego se ahorren el mal trago de imaginarme con los pantalones bajados hasta los tobillos y pasando páginas, sobre todo a los más allegados de entre mis escasos lectores-. Sin embargo, otras veces he pensado que no había lugar más adecuado para leer las líneas de turno que la sala del trono en la que me encontraba.
El último caso de justicia lectora se ha dado con el artículo de opinión que Mario Vargas Llosa firmaba este domingo en El País y que titulaba 'Intimidad de los Príncipes'.
No es el peruano un autor al que le tenga especial devoción pero, al menos, en sus artículos uno espera encontrar, si quiera, una idea interesante o un argumento bien hilado. No es el caso. Su texto, sobre el ya manido tema del secuestro de El Jueves, no es más que una sucesión de obviedades, de repeticiones y de manifiesta ignorancia por parte del eterno aspirante al Nobel.
Califica a la publicación satírica como "una revista de reducida difusión", se refiere al dibujante de la viñeta de la discordia como "el desconocido caricaturista", supone que la rápida difusión de la polémica portada por la Red tras su secuestro se produjo "para satisfacer la morbosa hambruna de escándalo de la humanidad contemporánea" y no como reacción a una decisión judicial no compartida por muchos, se hace eco de las absurdas noticias -éstas, sí, morbosas- que daban por hecho que "en el mercado negro" el número de marras de El Jueves se llegó a pagar a 2.500 euros, etc, etc...
Su artículo acaba, como no podía ser de otra forma, loando el papel de la Monarquía española y haciendo una pueril diferenciación entre libertad de expresión bien entendida y mal entendida.
Si estas muchas líneas a las que me estoy refiriendo hubieran sido firmadas por un becario cualquiera el editor de turno no habría pasado de la lectura del primer párrafo antes de devolverle, compasiva o airadamente, el texto a su autor. Sin embargo, digo yo que no será fácil rechazar o poner peros a lo que presenta un autor de prestigio.
Leyendo este trabajo semanal del señor Llosa yo, modestamente, apelaría a la retirada honrosa del guerrero ante una batalla en la que éste sabe que conserva más honor que fuerza. Apelaría a que uno admita que no se le ha ocurrido nada de lo que hablar y cumpla la papeleta disertando sobre el conocido síndrome de la hoja en blanco, por ejemplo. Apelaría a que un articulista tuviera la honradez de admitir su comprensible humanidad, su necesidad -de cuando en cuando- de una viagra cerebral; todo, antes de pretender seguir sentando cátedra desde un inmerecido pedestal.
Pareciera como si esta semana don Mario hubiera estado de vacaciones y le hubiera pasado el marrón de la tarea semanal en El País al 'negro' que le pillaba más a mano; o quizá fuera el posible 'negro' habitual del autor el que se haya tomado unos merecidos días de descanso y le haya tocado trabajar al hombre que quiso ser en una ocasión presidente de Perú.
Un día encontré a Vargas Llosa, con toda su madura apostura, sentado a mi lado en una sala de los madrileños cines Alphaville (hoy Golem). Estaba bellamente acompañado y tenía una sonrisa encantadora.

viernes, 1 de junio de 2007

Nace adnstream.tv

Hoy ha comenzado a funcionar adnstream.tv, una televisión por Internet cuya principal diferencia con respecto a otras páginas similares es, según su director, Álvaro Alonso, que un mecanismo de 'inteligencia artificial' será capaz de enviar a los usuarios un 'streaming personalizado con sus gustos' y que emitirá 'contenidos de calidad'.
Alonso dice que se trata de un concepto de televisión por Internet 'radicalmente distinto', aunque eso lo tendremos que confirmar los usuarios. Todo lo que empieza en la Red se nos quiere vender como novedad absoluta y, aunque soy de los que piensan que hay que conceder siempre el beneficio de la duda, no me fío de nada que llegue etiquetado como 'absolutamente diferente'.
Habrá que echarle un vistazo. El diseño, por lo menos, es atractivo y la navegación cómoda.

miércoles, 31 de enero de 2007

¡Notición!

'Presentadores de todas las cadenas televisivas entrevistarán a Zapatero y Rajoy en TVE'. La cita será en febrero, con un éxito de audiencia asegurada para esta iniciativa pionera y altamente saludable.

jueves, 14 de diciembre de 2006

La Guerra de los Mundos, versión belga

Muchos somos los que creemos estar viviendo en una sociedad madura en el aspecto audiovisual (¿quién se retira ya de la pantalla del televisor al ver venir de frente un tren o un toro?, ¿quién piensa al ver una fotografía de Fidel Castro muerto que ha muerto de verdad?) e incrédula (hoy en día cuando un niño ve un dromedario verdadero en el circo piensa que hay dos tipos en su interior y que se trata de un muñeco), pero de vez en cuando, surgen noticias como la de que anoche los belgas creyeron que la región de Flandes se había independizado del resto del país, merced a un reportaje emitido por la televisión pública RTBF, que nos vuelven a hablar de la vulnerabilidad del ser humano ante el poder de la tecnología y de los medios de comunicación.
La fórmula, ciertamente, no fue novedosa -al más puro estilo de la emisión radiofónica de 'La Guerra de los Mundos' de Orson Welles- pero sí eficaz. La televisión belga cortó la emisión de un programa para lanzar la falsa noticia e iniciar un reportaje en el que, con testimonios de conocidos periodistas y con un estilo totalmente riguroso, lanzaba el bombazo de la independencia de un trozo del país.
Ni que decir tiene que la audiencia picó y sólo después de media hora de ficticio especial informativo fue cuando unos rótulos en pantalla desvelaron la verdadera naturaleza del experimento.
No es que los belgas sean especialmente ingenuos, pero ¿qué pasaría en España si de repente Televisión Española hace algo similar proclamando la independencia del País Vasco o de Cataluña, quién no se lo tragaría?
A la RTBF le han llovido las críticas: irresponsabilidad, broma de mal gusto, falta de ética profesional...
¡Cuán indefensos estamos!

domingo, 19 de noviembre de 2006

¡Tonto el último!

Renovarse o morir, ésa ha sido siempre la máxima de los supervivientes y en la era actual, y en todo lo relacionado con la Red, la renovación cada vez tiene que ser más a menudo. El diario El País apuesta por un lavado de cara de su edición en Internet. Los contenidos multimedia (¿quién no tiene ya, al menos, una conexión ADSL?), los blogs y la participación de los usuarios cobrarán mayor protagonismo. Un diseño web que ocupa los 1024 píxeles con los que están ya configuradas la mayoría de las pantallas de ordenador de los que navegamos por este mar inmenso es otra de las novedades.
A lo de los blogs se han apuntado demasiado tarde, a lo de convertir a los usuarios en generadores de contenidos, no. Siguen la estela de experiencias tan recientes como las de La 2 Noticias o Periodista Digital. La iniciativa, de salida, está muy bien y, además, !lo que van a ahorrar en sueldo de periodistas¡ Es algo así como si una empresa de reformas invitara a quien lo desee a pintar la casa del tipo que los ha contratado o a levantar el muro que separe el salón del cuarto de baño.
También anuncian que se va a poder valorar y comentar las informaciones, digo yo que lo harán al estilo de 20Minutos.es

viernes, 17 de noviembre de 2006

Mileurista, ¿un 'jasp' infravalorado?

Los medios de comunicación marcan tendencia en el lenguaje del ciudadano de a pie, al cual alimentan con renovados o con nuevos vocablos que designan algo vendible. Esos vocablos pasan de ser conocidos por muy pocas personas, o de no existir directamente, a estar en boca de todos.
Esto es lo que ha ocurrido con el término 'mileurista', catapultado a la fama meteóricamente gracias a su omnipresencia en prensa, internet, radio y televisión.
La palabra 'mileurista' ni me gusta ni me disgusta por sí misma, aunque me molesta que los medios la utilicen como una etiqueta vacía de contenido y me indigna profundamente que, por el espacio que le otorgan, se encargue de silenciar otras realidades de parecida -y quizá más preocupante- índole. Al fin y al cabo, con mil euros nadie se muere de hambre en este país. Pero quienes no están dentro de estas etiquetas periodístico-publicitarias no existen, porque al no tener cabida en los medios se han convertido aún en más invisibles que de costumbre.
El término en sí es todo un hallazgo acuñado por una joven e indignada publicista de 27 años, Carolina Alguacil. ¡Qué buen futuro el de esta chica en esto de vender!. Los medios de comunicación deberían de estar tremendamente agradecidos a Carolina por el descubrimiento. ¡Qué ‘palabro’, qué bien que queda, qué juego da! Reportajes sobre mileuristas por aquí, entrevistas por allá, cobertura a lo grande de protestas, blogs y de cualquier otro tipo de manifestaciones de los mileuristas... ¡Viva la dictadura del marketing!
A pesar de la gran proliferación de medios de comunicación, la uniformidad del tipo de información ofrecida por los mismos es alarmante y en relación con el tema de los ‘mileuristas’, si un marciano que acabara de llegar a la Tierra sólo se tuviera que aproximarse a este nuevo ‘fenómeno social’ leyendo y escuchando las cosas publicadas sobre él, las impresiones que sacaría –con su ya consabida capacidad de absorción ultrarrápida- serían las siguientes:
-El ‘mileurista’ es lo mismo que el ‘jasp’ (‘joven aunque sobradamente preparado’) de antaño pero mal remunerado e infravalorado, es decir, con los pies en la tierra, un ‘jasp’ en época de vacas flacas que airea su cabreo.
-Ser ‘mileurista’ es lo mínimo que se puede ser, nadie en este país cobra menos de mil euros al mes. Se es ‘mileurista’ o se es pobre de solemnidad. No hay términos medios.
Hay mucho marciano viviendo entre nosotros y la maquinaria de la empresa informativa lo que nos está vendiendo es lo que todo el mundo sabe, que la vida está jodida. El análisis social, el porqué del fenómeno, las consecuencias, parecen no importar porque brillan por su ausencia en los medios.
Paradójica y afortunadamente, la etiqueta ‘mileurista’, en su origen tan vacía como el lema publicitario de un producto inexistente, está siendo llenada de contenido, a espaldas del padre que la lanzó al estrellato, por quienes se sienten identificados con ella. Éstos tienen un manifiesto en el que se dice que ser 'mileurista' implica ser solidario, acordarse de aquellos que se encuentran con sus mismos problemas, proporcionalmente dimensionados cuanto más alejados están sus sueldos de los mil insuficientes euros.
Ésta y otras partes del supuesto manual del mileurista, al parecer, no interesan. Como tampoco interesan realmente a la empresa informativa los ‘mileuristas’. Tan sólo la sangre de sus acciones y su colorido merece ser drenada para luego, una vez pálido y seco el cuerpo del ‘fenómeno social’, abandonarlo por un invento nuevo.

  • Ejemplos de quienes no cobran ni mil euros al mes, en este artículo y en el estupendo blog de 'Comando Precario'
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